Ellos hicieron lo mejor que pudieron

August 2, 2018

          Guardaba mucho rencor a mis padres. Durante muchos años, creí que mi infelicidad y el hecho de sentirme inútil, era culpa de ellos. Para mí, ellos habían fracasado como padres y guías. Sí, mi rencor era mucho.

         

         Crecí. No, no sé si maduré o no, porque eso solo los de tu alrededor pueden decirlo. Lo que sí sé es que cambié la idea que tenía sobre mis padres. Comencé a verlos desde afuera. Después de muchos años lejos de ellos volví a acercarme y al principio los juzgué y obviamente hubo roces, después me volví a alejar y traté de entenderlos pero más bien sólo me encerré en mí misma para evitarles. Pero después volví a acercarme y ahora trato de comprender su perspectiva. En casa nunca hubo tiempo familiar en donde pudiéramos externar nuestros sentimientos, así que era como acercarse a desconocidos. No sabía quiénes eran realmente. Así que en vez de juzgar, traté de ponerme en su lugar y comprendí muchas cosas que no había visto ni entendido antes.

         

         Ellos reaccionaron a las pruebas que tuvieron en su vida, con las mejores decisiones que ellos pudieron tomar en su momento.

 

Una vez lo expliqué de esta manera:

         Si a una niña que vive en la sierra, vas y le intentas explicar qué es el wifi, ondas que transmiten información y que de una manera que no vemos podemos estar en contacto en tiempo real con personas al otro lado del mundo. Ahora bien, quizás  esa niña no te lo comprenda o lo que es peor, quizás no lo crea, entonces tu sacas tu celular, abres una aplicación y después haces una video-llamada con alguien de China. ¿Qué sucede? Ahí, le acabas de abrir el panorama a la niña, y en su campo de información cerebral, va a tener la idea de que a través de unas ondas  invisibles se puede establecer comunicación con personas en cualquier lugar del mundo.

 

         Bien. Hasta aquí  vamos comprendiendo, ahora, ¿qué tiene esto que ver con nuestros padres?

 

         Una persona reaccionará a un problema dependiendo de los archivos disponibles en su campo de información cerebral. No podemos pedir, o exigir que reaccione de una manera diferente si los “archivos” no se encuentran en su cerebro. ¿Entonces? Esto quiere decir que nuestros padres reaccionaron de la mejor manera que podían con los recursos que tenían al alcance. Quizás había mejores y más efectivas maneras de reaccionar, pero ellos, no lo hicieron así, no porque no podían, sino simplemente porque no tenían esa información al alcance.

 

         ¿Y eran ignorantes porque quisieron? Pues ahora vamos a otro punto, aquí cambia mucho. Una persona puede ser “ignorante” por gusto, los típicos que nacen en una condición mental y jamás crecen porque no quieren salir de su zona de confort y aprender más; después, tenemos a aquellos que se esfuerzan y son “fact finders” que buscan las verdades, que tratan de aprender lo más que pueden sobre lo que les llama la atención y así adquieren conocimiento que les permite reaccionar y abrirse puertas ante nuevos retos. Tan solo existen estos dos. Los primeros están ahí porque ahí nacieron, crecieron y porque QUIEREN. Los segundos, podrás decir que han tenido mayores, más y mejores oportunidades y es por eso que pueden acceder a ese conocimiento, sin embargo, cuando estás dispuesto a entender y encontrar algo, aunque al principio sea difícil, poco a poco el camino se va abriendo más y más. Sin embargo, se requiere paciencia, disciplina y perseverancia.

 

         Los ignorantes se mantienen ignorantes por la falta de uno de estos tres ingredientes.

 

         Entonces, no podemos juzgar, sin embargo si podemos llegar a la conclusión de que si el resultado de algo no nos gusta y seguimos haciendo las cosas de la misma manera en vez de buscar una manera diferente que nos lleve al cambio, es que estamos ahí porque queremos.

 

      Y entonces comprendí que mis padres reaccionaron de la manera que reaccionaron porque no conocían alguna otra manera que fuera diferente. Cuando comprendí eso, me vi a mi misma en una introspección como madre y dije “yo también he reaccionado de maneras que no eran correctas, no porque hubiera querido, sino porque era lo que creía era la mejor opción en ese momento.” Y ahora, viendo en perspectiva, veo que había muchas otras opciones, mejores quizá, sin embargo no las tomé porque en ese momento no tenía ese conocimiento. Todo esto es parte del crecimiento humano.

 

        Y al llegar a esas conclusiones, el enojarme con mis padres por eso, se veía absurdo. El  guardar rencor por errores del pasado, se veía nimio. ¿Por qué? Porque todos nos encontramos en una constante evolución mental. Y cada persona evoluciona a su propio ritmo, no podemos esperar que todos vayan al nuestro. Esto se llama tolerancia.

 

         Todo lo que pensamos, hacemos y decimos, viene influenciado por lo que hemos vivido a lo largo de nuestras vidas y por todo lo que tenemos a nuestro alrededor. Somos un reflejo de ello. El cómo reaccionemos es lo que nos diferencia. Es por eso que personas en una región geográfica se comportan muy similar desde sus gestos hasta sus valores y en otra región geográfica es completamente diferente.

 

     Entre más experiencias diferentes a tu círculo tengas, tus horizontes se amplían y puedes resolver problemas con ayuda de otros “archivos de información”. Pero, ¿y si nunca has salido de tu círculo? Solo podrás acceder a los archivos de esa influencia.

 

       Yo  puedo decir que tuve oportunidad de acceder a otros “archivos de información” en otros países y culturas y es por eso que mi círculo de influencia de abrió, puesto que los problemas los puedo resolver desde muchos puntos de vista. Al ver que mis padres no lo hacían yo me enojaba y los juzgaba, y decía “¿cómo es que sean así si pueden hacer o ser esto otro?” y me di cuenta de que no me correspondía a mi juzgarlos, tan solo comprenderlos con amor y honrarlos.

 

         En ese momento, mi vida cambió. Dio un salto completamente a otro espacio en donde en vez de verlos a través de un cristal donde les juzgaba, ahora los veía a través de un cristal de amor y agradecimiento. Ellos hicieron lo mejor que pudieron en la medida de sus capacidades y “archivos de información” que tenían a la mano. ¿Quién soy yo para juzgarles? Y eso aplica a todas las personas, en todo el mundo, a todas las cosas, a todo. Cuando comprendemos esto y lo vemos desde el punto de vista de amor, tolerancia y agradecimiento, no sólo nuestra perspectiva cambia, sino también, nuestra realidad e incluso puede cambiar la de ellos porque cuando alguien es guiado en amor en vez de sentirse juzgado, se abre de mejor manera a un cambio positivo que puede traer muchos beneficios.

 

Ellos hicieron lo mejor que pudieron.

 

 

 

 

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