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La decisión

Antes pensaba que el aborto era una cobardía. Que la gente que lo hacía eran irresponsables que no sabían enfrentar las decisiones de sus actos. Tuve ese pensamiento impregnado en cada célula de mi ser por muchos años. Los juzgué. Si, los juzgaba y veía con repulsión, ¿cómo carajos pueden matar a un ser indefenso? Pero eso ya cambió.


Tuve hace años la oportunidad de abortar. Todos menos mi madre me dijeron que lo hiciera. Pude haberme ahorrado tantas palabras hirientes de parte de “amistades” y familia. Pude haberme ahorrado tantas lágrimas, pude haberme ahorrado tanto dolor, tanto resentimiento, tanto odio, tanto… Pero preferí la vida. E inconscientemente creía que por haber tomado la decisión correcta era más que aquellas que no lo hicieron. Pecar de soberbia una vez más.


Mis pensamientos han cambiado. SÉ que existe una salida y que se puede enfrentar un embarazo no planeado de la mejor manera y salir victoriosa y es más, hasta siendo ejemplo a muchos. Yo lo hice. ¡Claro que sé de lo que hablo! Pero también sé, que DUELE demasiado, y no todas las mujeres están preparadas para enfrentar la burla, el dolor, el que te miren por debajo, el que te miren con lastima, con lujuria, como menos, el que te digan "Puta" y que te hagan sentir que no vales nada. El que digan que tú bebé es una maldición, en fin, todo eso. El que toda la familia te de la espalda y te digan cosas como “a ver si de ahora en adelante cargas contigo una ristra de condones (tíos)”, el que seas el motivo de las pláticas familiares, el que digan que eres una irresponsable, en fin… la lista, sería interminable. No, no todas están preparadas para enfrentar eso y mucho menos, están dispuestas. Yo tampoco estaba preparada sin embargo, si estaba dispuesta.


SÉ que el aborto es asesinato. ¡Vengo de una familia dedicada a la salud! Obvio sé que el óvulo AL MOMENTO de ser penetrado por el espermatozoide, comienza la vida. Eso NADIE y ni toda la propaganda del mundo lo podrá cambiar, es una verdad aunque se quiera tergiversar. Sin embargo, ya no estoy en contra del aborto. Ya no lo odio. Ya no juzgo a las personas que lo practican. Simplemente me doy cuenta de que tuvieron razones que fueron para ellas muy fuertes en ese momento y con base a sus decisiones actuaron. Eso es de respetarse. Cada quien decide lo que quiere.


Para mí, fue LO MEJOR QUE PUDO HABERME PASADO. Pero no es así para otras. Desde la llegada de mi bebé comenzó un cambio en mi que aún no termina. Ella me enseñó mucho de la vida, que ni siquiera yo conocía o entendía. Ella, con el simple hecho de vivir, cambió mi vida. Y juntas, hemos vivido una vida MARAVILLOSA.


La gente tiende a juzgar y hablar dependiendo de su ser interior, dependiendo de lo que tengan en el corazón, de los arquetipos que vienen arrastrando o que levantaron en su vida diaria, de lo que ven a su alrededor. Sé que muchos juzgaron que mi vida se había terminado y que “no podría llegar a ser nada en la vida” porque eso era lo que emanaba de sus corazones porque es lo que hubiera pasado si hubieran estado en mi situación. Todos somos espejos. Sin embargo, después de viajar por tantos países y conocer tantas culturas, me di cuenta que la vida es diferente aquí que en otros lugares, no hay por qué juzgar que se es diferente, hay que entenderlo. ¿Pero cómo lo entendemos si no se practica la tolerancia?


Tengo muchas conocidas e incluso amigas que han abortado. No soy nadie para juzgarlas. Ellas recibirán las consecuencias de sus actos, así como yo he recibido las mías. De eso nadie se salva, todos pagamos todo y si no somos nosotros son nuestras siguientes generaciones hasta la cuarta. La genética se va adueñado de las vidas.


Llegué al punto de decir que no estoy ni a favor ni en contra del aborto. De que si alguien lo hace, está en su derecho, adelante si es lo que se desea, yo les contaré mi historia y si les sirve para que no lo hagan estaré ahí para apoyarles en todo, pero, si aún así deciden hacerlo, también estaré ahí, no con desapruebo sino con amor, para ayudarles con el duelo que se vive tras un aborto.


No juzgaré. No lo haré. Porque llegué al momento de aceptar a todos con amor infinito e incondicional.


Llegar a este punto fue un alivio para mi vida. Hasta cierto punto me da gusto saber que esos niños no sufrirán con madres que aún no están listas para ser madres. Si no te gustan los gatos y te regalo un gato, no importa que sea un regalo y esté muy lindo, si NO lo quieres no lo cuidarás. Ya no digamos si no es que te gustan, pero si no tienes los suficientes medios para cuidarlo, no lo cuidarás igual y muchos quizá comiencen a decir que eres mala cuidándolo.


Los primeros años son la base de los niños, la base emocional, psicológica, física y moral. Si no están listos los padres biológicos ¿para qué traerlos al mundo? “Pero los pueden dar en adopción” escucharé por ahí. He visitado orfanatos en muchos países como para darme cuenta de que viven en condiciones extremadamente precarias con poco o nulo amor, lo cual hace que los niños crezcan sintiendo tanto dolor para muchos (la gran mayoría) terminar con sus vidas, en drogadicción o en prostitución. Duele. Duele. Duele. Y muchos son adoptados y los padres adoptivos creen que son un objeto que si sale “defectuoso” se puede regresar, y eso es un daño tremendo en los pequeños, que muchos terminan suicidándose o envueltos en crímenes donde desahogan su interior.


Es general, obvio hay excepciones, como todo en la vida. A lo que voy es, ¿para qué traerlos si no se está listo? Pueden correr con “suerte” y ser como Steve Jobs, Beethoven, o simplemente como mis amigos que han sido adoptados por familias maravillosas, pero la gran mayoría no corren con la misma suerte.


No, ya no estoy en contra del aborto. Tampoco a favor. ¿Cómo puedes estar en el medio? Pues porque no juzgo y aceptó cualquier decisión. Yo solo estoy aquí para ayudar.

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