El testimonio de una vida de milagros

March 7, 2019

 

     Ahí estaba yo, llorando con una “panza” de ocho meses. Gritándole a un Ser invisible, diciéndole que NO creía en Él, que NO existía, que NO era bueno porque todo lo que hace “es jugar con la vida de la gente como el niño que juega con los soldaditos de juguete…” Después de mi catarsis, me calmé y le dije:

 

- No creo en Usted, me han hablado mucho de Usted, pero míreme ahora, lo único que recibo es rechazo y juicio… Pero quisiera saber quién es Usted realmente, personalmente, lejos de cualquier patrón religioso. Quiero conocerlo personalmente. No tengo NADA que ofrecerle. Solo tengo una “panza” de ocho meses que no sé siquiera cómo voy a mantener porque soy una inútil y no tengo nada, tan solo tengo un corazón hecho polvo, ni siquiera está en pedazos, está hecho polvo, no sirve, de nada… Pero si Usted, puede hacer algo con esto, aquí estoy, sino pues ni modo, no pierdo nada, pues no tengo nada. Solo, si en verdad Usted existe y me está escuchando, le pido tres cosas: 1. Que me de oportunidades, porque para las mujeres como yo, no hay oportunidades. Le prometo que aprovecharé todas, no importa lo que implique, lo prometo. 2. Que cambie mi vida. Ya no quiero vivir así. No quiero seguir así. Por favor, cámbieme. Y 3. Que me haga un ejemplo para mi hija. No quiero terminar como todos dicen que terminaré. No quiero ser lo que todos dicen que seré. Por favor hágame un ejemplo para ella. Le prometo que trabajaré, pero enséñeme y lo seguiré…

 

     Esa noche, como muchas otras, me quedé dormida en el piso mientras lloraba. Cada tarde después de clases, llegaba a esa habitación y platicaba con ese Ser invisible. Si, cada tarde lloraba.

     

     Las palabras no dejaban de llegar alrededor “eres una puta, no sirves para nada, ya nadie te va a querer, por eso tu hombre te dejó, eres una cualquiera, ¿en cuánto la noche?, a ver si de ahora en adelante cargas con una ristra de condones, jamás lograrás nada en la vida, tu vida ya se acabó, ni siquiera terminarás la universidad, vivirás de ayudas del gobierno, nunca podrás lograr tus sueños, eres una perra, los hijos de madres solteras son una maldición para la sociedad y las madres solteras son unas ignorantes que no merecen quedar embarazadas, deberías abortar, no me haré cargo de ese niño ¿qué quieres? De seguro quieres pedirme dinero…, eres una inútil, eres pobre, debes de trabajar, deja de estudiar y mejor ponte a trabajar, haz algo por tu hija, eres una irresponsable, ¿si ganas lo suficiente para mantenerte?, deberías conseguir a un hombre, un buen hombre jamás se fijará en una mujer como tú, estás amargada, nadie se fijaría en alguien como tú, tú no sirves, no sueñes tan alto tú nunca podrás acceder a eso, bájate de tu nube, si fueras inteligente no te hubieras embarazado, tú no eres inteligente, sería mejor si no vivieras, esa se acuesta con ricos para que le paguen sus viajes…”

 

     Todo esto y más he escuchado. Sí. Una a una esas palabras llegaron a mi corazón y mente. Y duele. Sí. Duele. Quizás a ti nunca te hayan hablado de esa forma, pero a mí durante ya más de diez años, llevo escuchando estas palabras. Cada vez son menos, pero incluso aún siguen llegando. A veces no entiendo hasta donde llega el odio de la gente o porque no quieren ver o simplemente dejar que otros avancemos. La gente sigue juzgándonos como si fuera la misma mujer de hace diez años, no entienden que somos seres en constante cambio y no quieren comprender que podemos aprender de nuestras experiencias y mejorar, cambiar para bien, dejar a un lado el pasado y en cuanto piensan en nosotros en vez de ver lo bueno, hablan lo malo.

 

     Pero mi refugio siempre fue ese Ser invisible con el cuál platicaba cada noche. Comencé a leer una vieja Biblia que tenía arrumbada y empecé a darme cuenta de que había muchas, muchas, muchísimas promesas de restauración, pero que me costaría demasiado cambiar, pero que eventualmente podría si me lo proponía.

 

     Ese Ser invisible nunca me juzgó, ni me rechazó, ni me dijo que no servía. Él sabía que no tenía nada que darle, tan solo un corazón hecho polvo y una panza de ocho meses, ¿qué se puede hacer con eso? Para el mundo nada. Pero ese Ser tenía otros planes que yo aún desconocía.

 

     Al principio sentí como si hablara con la pared, pero me servía para desahogarme. Todas las noches llegaba al mismo sitio y platicaba con Él. Una vez, vi al padre de mi hija con la mujer por la que me abandonó y yo con una panza a punto de parir y me destrozó el corazón. Llegué a casa y le grité a ese Ser invisible, envuelta en dolor, “sáqueme de aquí, por favor, sáqueme de aquí, me duele estar aquí, sáqueme de aquí…” Yo me refería a que me sacara de esa ciudad y pasaron los años y no sólo me sacó de ahí, sino que me llevó por todo el mundo.

 

     Él nunca me habló audiblemente, sin embargo cada que abría ese libro leía cosas como “mía es la venganza, Yo pagaré; confía en mí, Yo soy quien hago ríos en el desierto y caminos en donde no los hay; Yo he puesto mis ojos sobre ti, te guiaré por el camino en que debes andar; nunca jamás se dirá de ti abandonada; eres valiosa, Yo te amo, te escogí desde antes de nacer; tengo un propósito para ti; Yo te cuido; aunque tu padre y tu madre te dejen Yo te recogeré; no temas, Yo estoy contigo; Yo soy Jehová, ¿acaso he mentido o nunca he cumplido mis promesas? Confía en mí y ya verás; Yo te sostengo con mi mano derecha; serás como árbol plantado junto a corrientes de agua; eres diadema de honra para mí; Yo no veo lo que ven los hombres, Yo veo los corazones; déjate guiar; tranquila, Yo sé que duele, pero es necesario; ¿de qué te preocupas? Yo te estoy llevando de la mano; no tengas miedo; me siento feliz al verte avanzar; Yo soy quien abre caminos, quien va delante de ti y rompe puertas de bronce, y hace pedazos cerrojos de hierro, yo te daré tesoros escondidos y secretos muy, muy guardados; sobre ti fijaré mis ojos; tengo planes de bendición y un futuro con esperanza para tu vida; eres nueva, lo viejo ya pasó; por haber creído en mí a más de lo que imaginas te llevo…” Y fue así que poco a poco, Su amor inundó mi corazón y lo fue transformando.

 

     Pasaron muchas vivencias. Muchos dicen que mi vida parece telenovela, otros dicen que es como si hubiera vivido cinco vidas tan solo en mis pocos años que llevo en la tierra, otros dicen que es casi imposible que haya vivido tantas vivencias, otros simplemente no me creen. Pero ese Ser invisible y yo sabemos la realidad.

 

     Poco a poco, ese Ser se fue haciendo más y más presente en mi vida. Comencé a platicar más con Él y a conocerlo más y más, a creer en lo imposible y a seguir sin dudar. A ignorar las malas lenguas y a sonreír cuando alguien me lastimaba. No, no fue tan fácil, se llevó un proceso de años, sin embargo, si fue posible.

 

     Aún recuerdo episodios de mi vida donde volteo y en vez de cubrirlos, tan solo me digo “eras una niña ignorante, y como tal hacías cosas de niñas ignorantes, pero aprendiste y qué bueno que ya no haces eso…”

 

     Muchos han llegado conmigo y me dicen que quieren cambiar, cuando les comienzo a decir el proceso, dan un paso atrás y mejor se van. Muchos otros dicen que quieren llegar a donde he llegado, cuando les digo lo que implica, dan un paso atrás y dan la vuelta.

     

     Otros minimizan lo que he pasado y creen que “de la noche a la mañana” llegarán a donde estoy… sin darse cuenta que no estoy donde estoy por mis “logros” ni “por mí misma” sino por el cambio que hubo en mi mente, corazón y por la guía de ese Ser invisible.

 

     Otros me miran y en vez de alegrarse por mis logros, los minimizan… Dicen que no son nada y me comparan con otras personas diciendo que “recibí ayuda” y que por eso no valen mis logros. Tan solo sonrío, pues no necesito validación de nadie pues mi audiencia es de una sola persona, de un Ser invisible, tan solo de Él es de quien necesito validación, si Él sonríe y dice que sí, lo demás viene sobrando.

 

     En pocas palabras he vivido muchas, muchas humillaciones, pasado por dos intentos de suicidio, personas muy cercanas a mí me han demandado, otros me han robado dinero, ideas y cosas materiales, muchos, muchísimos no han creído en mí, otros se han burlado, he sido abandonada mientras estoy embarazada, he estado comprometida y he roto el compromiso por haber sido engañada meses antes de la boda (no el papá biológico de mi hija sino un ex Ruso), he vivido en pobreza extrema sin tener qué comer o tener que andar en sandalias cuando comenzaba el frío por no tener dinero suficiente para comprarme unos zapatos, he sido abusada, sé lo que es pasar hambre por no tener para comprar algo de comer o no tener en dónde dormir, sé lo que es que gente te traicione para que no te acepten en un trabajo solo porque no quisiste andar con ellos, sé lo que se siente trabajar con las manos en condiciones muy duras para poder mantenerte, sé lo que es mover un refri y una lavadora tú sola porque no tienes a nadie que te ayude y tampoco tienes dinero para pagarle a alguien que lo mueva por ti, sé lo que se siente que te digan cosas muy hirientes en tu cara y que quieran sacarte dinero pero por mis valores, preferir perder todo a ceder a corrupción, si para mí eso es un acto de corrupción, prefiero alejarme. Sé lo que es comprar ropa usada en mercados andantes y lo que es decir “no tengo hambre” por no tener para comprar las cosas. Sé lo que es ver balaceras frente a tu casa y tener que calmar a alumnos cuando por miedo a los balazos se esconden, sé lo que es temblar mientras escuchas armas largas matar a personas a calles de dónde estás.... Nadie lo sabe pues aunque “crean” conocerme, NADIE me conoce, tan solo mi hija quien ha vivido muchas de estas experiencias conmigo.

 

     Muchos creen que mi éxito es “por bonita”, jaja, “bonita” si supieran que “el corazón alegre hermosea el rostro” y lo que hace bonita a una mujer no es lo de afuera sino todo, todo lo que tiene dentro, aquél que logre ver esa belleza en la profundidad de mis ojos podrá entenderlo… muchos realmente no saben lo que ha costado. Lo que ha costado mental y emocionalmente. Muchos no tienen idea y no estarían dispuestos a pasar por lo que he pasado. ¿Por qué? Porque su hambre no es suficiente y quieren hacer las cosas a su manera, no desean que les digan cuáles son sus errores para cambiar.

 

     Pero yo me harté, me harté de la vida que llevaba. Yo sabía que había algo mucho mejor a lo que podía acceder, pero, ¿cómo llegaría a eso? Me llevó años, pero era necesario cambiar mi corazón y mente para poder moldearme y ser libre de tanto.

 

     Pero algo que tengo es un corazón que es moldeable, una mente que no se dobla y que está dispuesta al dolor con tal de mejorar. Sabía que el cambio me dolería, sabía que habría que tocar las llagas y que no importaba, estaba dispuesta con tal de cambiarlas, aprendí a no cubrir mis errores sino a exponerlos, a enseñar mis faltas, si soy una persona rota, con muchas faltas, que ha cometido muchísimos errores, que ha fracasado muchas veces, pero la suma de esos fracasos, es lo que me ha moldeado.

 

     Soy de aquellas personas que frente a los rechazos no se dobla, que prefiere irse de donde es rechazada y tan solo agradecer la experiencia, que sabe que cuando se cierran las puertas es porque vienen mejores, aunque pasen años para entenderlo, que ha aprendido el poder de la paciencia y de los procesos. Soy extremadamente perseverante y aunque me lleve años, si me lo propongo, eventualmente lo haré. Soy de las que escuchan todo y prefieren callar. Observan todo y prefieren callar, pues he aprendido a dejar todo en manos de ese Ser que me guía y perdonar.

 

     Y así han pasado los años y mi mente y corazón han cambiado y por eso mis acciones se han también modificado.

 

     Todo eso, ha hecho que mi vida sea lo que es ahora. Muchos me ven y solo ven la punta del iceberg pero no quieren adentrarse a saber la realidad que lo sostiene. Porque cuando comienzan a saberlo, dicen “eso es mucho, así no quiero” y mejor se dan la vuelta.

 

     Hoy por hoy, he visitado muchísimos países en todo el mundo, ese Ser me guío a convertirme en empresaria, conferencista, escritora, poeta, maestra… He dado conferencias, pláticas y talleres en diferentes continentes, he escrito dieciocho libros, trabajo con personas de doce países alrededor del mundo, soy feliz en mi trabajo, tengo una relación MARAVILLOSA con mi hija, y he sido aceptada para hacer una maestría en Harvard y ser maestra para viajar alrededor de cinco continentes y veinte países enseñando…

 

     Me siento amada, aceptada, bendecida... Ese Ser invisible sigue cumpliendo Sus promesas y haciéndose real en mi vida. Hace poco más de un año, cuando vi el currículum de un profesor de la maestría a la cual me aceptaron, me dije para mis adentros "¡QUISIERA aprender de él!". Su sabiduría, manera de ver la educación, su enfoque a materiales educativos. Conoce a los fundadores de Plaza Sésamo, ha producido más de 100 programas educativos y es asesor de las más grandes empresas en el entretenimiento y educación del mundo... oh y también fue nominado a un Emmy. Eso, es sabiduría, conocimiento. Y hoy, recibí un correo de él dándome la bienvenida y diciéndome que estaría feliz de hablar conmigo.

 

     Una persona así dándome un poquitito de su tiempo, a mí... Una pequeña soñadora que cuando vio su currículum dijo "sería maravilloso hablar con él aunque sea una hora"... Todo lo que puedo aprender de él. ¡Y ahora él está ofreciéndome su tiempo!

 

     ¡Ese Ser invisible es maravilloso! ¡No deja de sorprenderme día a día!

 

     ¿Qué cómo logré esto? No sería posible hacerlo si no fuera por la suma de mis fracasos, por todas esas vivencias que he pasado, por todo eso que ha sucedido en mi camino.

 

     Así que no le guardo rencor a nadie, al contrario, le agradezco a todos los que bien o mal han contribuido en mi camino, porque todo ha servido, la Biblia dice que “sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”, y esa es una maravillosa verdad a la que me he aferrado. Cada vez que me dolía el corazón por algo, me daba cuenta de que en realidad, no debía dolerme, porque ese Ser invisible lo utilizaría en mi favor.

 

"Has cambiado mi lamento en baile;

Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría." Salmos 30:11

 

"Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas;

Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella." Proverbios 8:11

 

     Una vida de milagros no se forja sobre algodones y si bien tampoco digo que es necesario vivir tantas penurias para lograrlo, si digo que es necesario un cambio, de mente, corazón y hechos. Un corazón moldeable, una mente dispuesta y la humildad necesaria de saber que no lo sabemos todo y necesitamos ayuda. Con eso, tan solo eso, ese Ser invisible, puede hacer de tu vida, una vida de milagros.

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