Y me preguntan, ¿qué es el amor?

March 22, 2019

     

 

 

     Muchos dicen que un matrimonio tiene que ser con alguien que "amas" pero también muchos dicen que el amor "se acaba". Mi visión en cuanto a este tema es muy diferente a lo "que se dice". A la fecha muchos me han dicho, "Jazmín ¿por qué no te casas? Tú hija necesita un padre..." Y si. Es verdad. Ella necesita un padre, y lo tiene. Ella sabe que aunque no tiene un padre terrenal aún, tiene un padre que nos guía, que aunque no vemos es real y sentimos. También sabe que tiene un padre biológico, que me abandonó y todo lo que sucedió. Pero su corazón tan tierno no le guarda rencor.

    Pero ¿por qué aún no me caso? Sencillo. Aún no llega a mi camino alguien con mi mismo destino. Para mí, el matrimonio va mucho más allá de una atracción física. Para eso una noche basta, un día si quieres o una temporada, pero no una vida. Una estabilidad financiera tampoco es lo que busco porque sé que trabajando yo puedo lograrla. El dejar de estar sola tampoco, porque disfruto mucho mi soledad y es cuando aparecen nuevos poemas y demás letras. ¿Entonces para qué me quiero casar? Como ya lo escribí, para cumplir con mi destino, a lo cual también llamo propósito. No es posible para mi pensar en algo diferente. Y antes que desear casarme, tener hijos, una casa bonita y un coche, yo pienso en lo que vine a este mundo a lograr, ¿para qué nací? Y cómo lograr ese propósito en el transcurso de mi vida. 

    Para mí el amor se da en muchas formas y en la pareja es importante 1. La admiración, que yo sienta hacia él y 2. La visión, que él tenga del futuro. 

     Simplemente me es imposible estar con una persona de visión corta. 

      He visto a tantas parejas que se casan "enamorados" y que a los pocos años se les "termina el amor" y se quieren separar. Después de ver a tantos me doy cuenta de que ninguna de esas parejas tienen un proyecto en común, tienen hijos, si, que en teoría es un proyecto que quizás sea de los más grandes de nuestras vidas, pero más allá de eso no. Y es así que se comienzan a distanciar emocionalmente tanto que terminan separados. 

      Una vez me dijeron, "lo que tú buscas no es amor, es un equipo", y si, es verdad, a quien espero es alguien con quien hacer equipo para lograr esas metas que tengo, porque ese alguien será una de las personas más importantes en mi vida y no sólo tendremos hijos en común como proyecto, sino todas nuestras metas, sueños, anhelos y deseos. 

     Pero entonces, ¿en dónde dejamos al amor? Verás, el amor es una decisión. Uno decide a quién desea amar. Si yo deseo amar a alguien exaltaré sus virtudes y dejaré pasar o toleraré sus defectos, habrá contacto emocional, mental, físico y social y así seremos parte del otro. Sin embargo, si vemos que no resulta como deseamos o no recibimos lo que queremos o esperábamos, comenzaremos a ver más los defectos y a minimizar las virtudes y es ahí, cuando sucede lo que llamamos "se acaba el amor" que no es más que tomar la decisión de dejar de amar a la otra persona. Sin embargo, así como nosotros decidimos a nuestro antojo si amamos o no a alguien, si lo hacemos con raciocinio, pues tomamos una decisión acertada. Por ejemplo, si para mí, yo sé que mis metas son muy importantes, y me atrae físicamente alguien que sus metas de vida son diferentes a las mías, para mí inmediatamente dejará de gustarme. ¿Por qué? Porque es una decisión que estoy tomando. En cambio, si conozco a alguien que quizá no me atraiga al primer momento, pero al conocernos me doy cuenta de que sus metas son muy similares a las mías, indiscutiblemente sentiré atracción por esa persona. Y conforme nos vayamos conociendo será que tome la decisión de amarle o no. Y decidir amarlo resultará tan sencillo cuando tenemos algo en común que nos apasione a los dos. En teoría resulta muy fácil, pero en la práctica solo se da cuando uno se conoce muy bien a sí mismo. Si uno no sabe lo que quiere, anda buscando quién lo "llene" a lo que como eufemismo llamamos "complemente". Sin embargo no necesitamos a nadie que nos complemente porque no estamos a medias, lo que necesitamos es a alguien que nos aporte, para juntos lograr un objetivo, porque ya estamos completos. Y si nos conocemos muy bien a nosotros mismos, podemos entender esto. 

     Y como para mí, todo esto es indispensable a la hora de pensar con quién me voy a casar, pues por eso no me he casado. Hoy por hoy agradezco el no haberme casado con el padre biológico de mi hija, porque somos tan diferentes que lo que hubo solo fue un contacto físico y también el no haberme casado con mi ex prometido ruso porque tampoco teníamos una meta en común, tan solo ambos buscábamos llenar un espacio que creíamos nos hacía falta. Pero ahora que comprendo esto, que aprendí con el paso de los años, me doy cuenta de que ese Ser Invisible que me guía, siempre me estuvo cuidando y como sabe que el matrimonio es un pacto sagrado que dura toda una vida, no me permitió hacerlo con personas que no me aportaran y de igual manera que yo no les aportara a sus sueños o metas. Y aunque me dolió en su momento, esa era la mejor decisión para yo poder cumplir con el propósito para el cual nací, porque si me hubiera casado con alguno de ellos, jamás hubiera logrado mi propósito en la vida. Y hoy por hoy ya estoy "encarrilada" a lograrlo.

     Por eso, eso de andar con una pareja y luego otra y después otra no me parece sensato. Al contrario me parece una pérdida de tiempo. Si uno solo quiere algo físico por el momento, bueno hay que decirlo, y si ambos lo desean están en su derecho mientras no afecte a terceros, pero no hay que llamar a eso "estar enamorados". Eso es solo un capricho, como el niño que quiere un helado. Lo más sensato a mi ver, que se puede hacer para utilizar el tiempo es enfocarse en ser la mejor versión de uno mismo que pueda lograr ser y trabajar en nuestro propósito y destino. Con esto en mente, solo hay que esperar a que me "encuentre" la persona con la cual compartir lo que me resta de vida.  

 

      Las preguntas importantes para tomar esta decisión serían: 

- ¿Cuál es mi propósito en la vida?

- ¿Para qué nací?

- ¿Qué es lo que quiero lograr con mi vida?

- ¿Hacia donde me dirijo?

- ¿Es este es camino por el que quiero transitar lo que me resta de vida?

- ¿Para qué quiero hacer todo esto?

- ¿Esta persona me ayudará a cumplir esto o me detendrá?

- ¿Decido amar a esta persona?

 

     Las parejas más hermosas y estables que he visto, son aquellas que hacen equipo para lograr algo. Y aunque sé que también se puede lo contrario, yo he decidido tomar la primera opción. Así que no hay prisa de nada. Todo llega cuando debe si es que debe. Por mientras a seguir trabajando por el propósito por el cual he nacido, si él llega, ya se unirá en el camino. 

 

 

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