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Cuando tomé la "peor" decisión laboral de mi vida

Me encontraba tan ofuscada que me dije que ya no podía más. Tenía 5 trabajos de medio tiempo y era de las maestras mejor cotizadas de la ciudad, estaba estudiando el doctorado, un idioma completamente nuevo para mí, manteniendo una casa hermosamente decorada al estilo minimalista- elegante, llevando a mi hija a la escuela y a sus clases particulares de violín y danza, teníamos 4 perritos adoptados, vivíamos en una ciudad de más de 7 millones de habitantes, cosmopolita y grande y por afuera se veía una vida perfecta, pero por dentro, por dentro me estaba muriendo lentamente.


Era muy buena para disimular, en todas mis facetas sonreía. Sin embargo, en la noche, después del trabajo, llegaba al hogar y me quitaba los zapatos, preparaba la cena, le daba de cenar a nuestros 4 perritos, mi hija y yo cenábamos y después la dormía en su cuarto. Yo, yo me quedaba sentada en mi cama y lloraba mientras escribía, plasmando mi vida y pensamientos en letras.


Un día me dije a mí misma: ¿Es esto lo que quieres? ¿Seguir la misma monotonía de siempre? Despertarte, seguir una rutina y ver que han pasado 5 años y sigues en lo mismo, quizás en 5 años tendrás un trabajo estable y si, sólo 1, pero te seguirás gastando lo mismo. Y eso no es lo que deseas.


Dentro de mí, tenía sueños. El sueño de comenzar una escuela para niños, el sueño de ser escritora, de ser conferencista, de publicar muchos libros para niños de poesías que cada día escribía y arrumbaba en una carpeta en mi escritorio. Tenía el sueño de formar una familia, de casarme y tener más hijos. De crear materiales educativos para niños… tenía muchos sueños. Pero nada de lo que estaba realizando en esos momentos me estaba llevando a mis sueños. Si bien, la suma de mis trabajos me daba un sueldo envidiable, no tenía tiempo para mi pequeña familia de 4 perritos, mi hija y yo, y tampoco tenía tiempo para mí. Me había descuidado.


Inconscientemente quería salir de mi monotonía, pero mi miedo a perder lo que tenía era más grande. Así que prefería ahogar mis sueños y quedarme aguantando esa vida que yo misma había formado y decía que me gustaba. Hasta que un día, aún lo recuerdo:


Veníamos camino a casa, acababa de salir del trabajo y llevé a mi hija a jugar con juegos mecánicos para después visitar el cine. Nos subimos a un pequeño juego de aviones donde daba vueltas y mientras estaba en los aires, en medio de luces de colores y las típicas canciones de niños, el hartazgo me invadió, me abofeteó la consciencia y me dijo “¿Es esto lo que realmente quieres? ¡Vamos que si TÚ no lo haces, jamás lograrás esos sueños!” Y se me llenaron los ojos de lágrimas porque sabía que si me proponía a seguir mis sueños, tendría que decirle adiós a esa vida que me envolvía en comodidades.


Y de pronto le dije adiós a esa vida. Renuncié a mis trabajos, renuncié a mi beca completa de doctorado en un país extranjero, empaqué nuestras pertenencias y las envié por barco, me despedí de mis amistades, maestros y alumnos, le buscamos un hogar a nuestros perritos y entre lágrimas en un aeropuerto, nos subimos a un avión en busca de unos sueños. “Si no lo haces ahora, jamás lo harás”. Me retumbaba en la mente.


Regresé a lo que años atrás había dejado. Ya no era mi vida, me sentía extraña, ajena a este mundo, pero tenía la visión en mi mente y sabía que mi tiempo aquí sería por “algo”. Extrañaba la ciudad cosmopolita, las comodidades, esos “otros aires”, pero “si yo no lo hacía, jamás lograría esos sueños”. Hubo burlas. De aquellos que se encuentran a la expectativa esperando verte caer; creyeron que había fracasado y que por eso regresaba. Jamás dije una palabra de lo que pretendía hacer, años antes había aprendido, que era mejor no decir los planes hasta una vez que estuvieran hechos, porque si no, las “malas vibras” los “cebaban”.


Hoy 24 de Julio, celebro un aniversario más de haber tomado esa decisión. Hoy por hoy, tengo una escuela para niños que es franquiciable, tengo otra escuela en línea donde contamos con maestras en otros países del mundo, mi hija y yo hemos publicado ya siete libros para niños en formato de video- libro y hemos hecho canciones, juegos y demás materiales educativos que ya están disponibles para los pequeños, soy escritora, conferencista y paso muchísimo tiempo creando memorias con mi hija y esos sueños que se habían arrumbado, siguen realizándose. Si yo no me atrevía a dejar lo que tenía, jamás iba a lograr mis sueños. Fue necesario dejar “perder” eso para poder realizar mis verdaderos sueños.


¿Qué quiero decirte con esto? Que muchos me dicen que están inconformes con sus vidas, que tienen “sueños” que desean cumplir, pero que no “pueden” y en realidad la palabra no es poder sino querer, en realidad ellos no “quieren” y se encuentran en esa disyuntiva que dice “estas muy cómodo/a en donde estás, no te arriesgues” y prefieren que sus miedos entierren a sus sueños.


Te puedo decir que el cambio NUNCA SERÁ FÁCIL, que va a doler, que habrá burlas, será incómodo, es más hasta querrás tirar la toalla y creerás que cometiste el peor error de tu vida, pero si perseveras y sigues tu visión, te darás cuenta de que en realidad habrá valido el esfuerzo, recuerda que lo que realmente vale requiere tiempo, y eso se verá en tu vida si decides seguirlo. Te mando un abrazo y recuerda que nunca es tarde para seguir tus sueños. ¿Te atreves?

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