9 cosas que me quité al cambiar mi mentalidad de víctima

April 13, 2018

 

                 Por años me sentí víctima. Si, parte de esas personas que dicen “no es mi culpa, es que…” o de quienes dicen “fue él, fue ella, fueron ellos, pero yo no hice nada malo…” cuando el papá de mi hija me dejó e hizo otra familia, pasaron muchos años para que yo comprendiera que también fue mi culpa, que no fui la víctima, aunque a mi alrededor todo gritaba en mi “falso apoyo”, que efectivamente yo era la víctima.

 

¿Pero qué es lo que obtenía con ello?

 

Acarreas un sentimiento de dependencia.

                No podía creer que a MÍ me estuviera pasando eso, pero sobretodo no quería pensar que podía ser alguien o salir adelante sin depender de alguien. ¿Cómo nunca se nos enseña a las mujeres que podemos ser victoriosas, campeonas y maravillosas sin depender de nadie? Ese era un miedo. Al cual tuve que enfrentarme y echarlo de mis pensamientos para transformarlo en: YO PUEDO LOGRAR LO QUE SEA, INCLUSO AUNQUE ESTES SOLA, YA QUE TODO ESTÁ DENTRO DE MI Y NO HAY DEPENDENCIA EXTERNA.

 

Te limitas.

                Con la mentalidad de víctima, las limitaciones son muy grandes y las alegrías muy pequeñas. Al creer que yo era una víctima, mi ser me decía que no podía lograr muchas cosas porque pues “¡pobre de mí!” y me enfocaba en mis carencias en vez de aquello que podía lograr con lo que tenía, así utilizaba mi tiempo y esfuerzo en pensar en lo que no tenía en vez de utilizarlo en trabajar por lo que quería, es así que transformé mi pensamiento en: LOS LÍMITES SON ILUSIÓN, YO PUEDO LLEGAR A DÓNDE YO DESEE.

 

Ves el mundo siempre a la defensiva.

                Con esa mentalidad, siempre creí que a mi alrededor alguien o algo quería dañarme o aprovecharse de mí y que estaban buscando el momento indicado para hacerlo. Ese pensamiento, hizo muy difíciles mis relaciones personales, por lo cual casi siempre dejaba por “encima” en vez de abrirme y conocer y dejar que me conocieran los demás, me convertí en una persona egoísta que no sabe confiar, cuando decidí cambiar, transformé esos pensamientos en: EL MUNDO ES UN ESPEJO, SI LE SONRÍO, ME SONRÍE, SI SOY AMABLE, ES AMABLE, SI APOYO, ME APOYA, LO QUE YO DÉ, SE DEVUELVE.

 

Esperas que los demás cambien… pero tú te resistes al cambio.

                Me costó demasiado comprender que los demás no iban a cambiar. Ellos no tenían por qué cambiar, si quería ver algún cambio en mi vida, tenía que comenzar conmigo misma. Pero hacer eso, ¡era tan difícil! ¿Cambiar yo? ¿Cómo? Y fue ahí, cuando comencé a buscar ayuda en personas que eran como yo deseaba ser y las estudié, y me di cuenta de que ellos no esperaban que nadie cambiara, sino que, si había algo que no les gustaba en sus vidas, ellos buscaban la manera para aprender a hacerlo mejor, para quitarlo o sustituirlo, ellos simplemente tomaban el control y lo cambiaban. Entonces transformé mi pensamiento en: SI DESEAS UN CAMBIO COMIENZA POR TI MISMA; QUITA, PON, SUSTITUYE, APRENDE, PERO HAZLO EN TI.

 

Dejas pasar oportunidades.

                Inmersa en ese mar de pensamientos depresivos, dejé pasar tantas oportunidades. Por diversas razones, como no ver mi valor, pensar que sólo se aprovecharían de mí, esperar a que me dieran lo que “tenían” que darme como pensión, amor, respeto… Y no me di cuenta de que yo misma podía obtener todo eso, comenzando en mí, trabajando en mí. Las oportunidades que dejé pasar por enfocarme en las carencias y en el victimismo fueron muchas, así que cambié esos pensamientos por: LO HARÉ, YO PUEDO, HOY MISMO, AHORA MISMO, ESTA ES UNA OPORTUNIDAD QUE DEBO DE APROVECHAR.

 

Se anidan sentimientos negativos en tu interior.

                Prefiero evitar decir que hay sentimientos malos o buenos, prefiero decir que son negativos o positivos. Los negativos, me restan energía, mientras que los positivos, me la dan. Conforme pasaba el tiempo, sentía una carga muy fuerte en contra de aquellos a quienes consideraba opresores, el padre de mi hija, los que lo apoyaron, los que hablaban mal de mí, todo era negativo hacia ellos y al momento de decir ¿por qué? Solo buscaba excusas sobre mi comportamiento y evitar enfrentarme a mí misma, eso me llenó de sentimientos negativos, los cuales no me permitían ni disfrutar el presente, manteniéndome anclada al pasado, así como tampoco me permitían mirar a un futuro. Cuando me di cuenta de ello, comencé a cambiar mis pensamientos por: FUERA DOLOR, LO QUE PASÓ YA SUCEDIÓ, MIRO HACIA EL FUTURO CON AMOR, ME PERDONO A MÍ MISMA.

 

Te estancas.

                Como dejaba pasar las oportunidades, seguía viviendo en el pasado y me resistía al cambio, llegó un momento en el que me estanqué. Pasaron los meses y seguía donde mismo. Exactamente en el mismo sitio en todos los aspectos de mi vida. No hubo avance, no hubo mejoras. Cuando me di cuenta de eso, al principio sí lo vi como tiempo perdido, pero después lo cambié y me dije a mi misma: NO ES TIEMPO PERDIDO, ES PREPARACIÓN, TENÍAS QUE PASAR POR ESO PARA VALORAR EL TIEMPO Y BUSCAR TU CAMBIO INTERIOR. AHORA, NO SOLO BUSQUES EL CAMBIO, SINO HAZLO.

 

Te avergüenzas.

                Yo sentía que mi valía estaba por debajo del suelo, hecha polvo. Me sentía como una perdedora, un fraude, me avergonzaba de mi pasado, de mí, de mi vida. No quería que nadie supiera que había sido “dejada”, porque las etiquetas comenzaban a bombardearme. Hasta que comprendí que ninguna de esas etiquetas determinaba mi valor, comencé a creer en lo valiosa que soy, comencé a creer en mí misma y dejé la vergüenza de lado. Fue difícil sin embargo cada vez me repetía: YO NO SOY LO QUE VIVÍ, ESO FUE UNA ETAPA TEMPORAL, YO SOY QUIEN DECIDO SER Y VALGO DEMASIADO COMO PARA AVERGONZARME. VALGO DEMASIADO.

 

Te culpas.

                Cada vez que veía mi vida en retrospectiva, me culpaba por las decisiones que había tomado, pero si vivimos con culpas, es como si viviéramos con grilletes en nuestros tobillos, los cuales no nos dejan avanzar o cambiar hacia un mejor estado. Cuando comprendí esto, lo primero que hice fue perdonarme a mí misma, este fue el paso más difícil. Batallé muchísimo sin embargo cambié mi pensamiento por: TODOS LOS IMPLICADOS FUERON CULPABLES, YO NO DEBO DE CARGAR CON LA CULPA TOTAL DEL PROBLEMA, ME PERDONO A MÍ MISMA, DEJO ESA CULPA ATRÁS Y CAMINO HACIA EL FUTURO SEGURA DE QUE LOGRARÉ LO QUE ME PROPONGA, ESA CULPA YA NO ME APRISIONA MÁS.

 

                Eso fue lo que perdí. Como ya lo escribí no lo veo como tiempo perdido sino como aprendizaje, cada momento me enseñó una lección, hasta que pude cambiar en su totalidad esos pensamientos que me estancaban y hacían vivir en el pasado. Al cambiarlos, mi vida cambio, mi realidad, mi percepción del mundo, incluso la manera en la que la gente me trataba, como ya lo dije, todo es un espejo y dependiendo de cómo actuemos es lo que recibiremos. Todas estas afirmaciones me ayudaron a darme cuenta de mi verdadero valor y de cómo podía lograr todo eso que me había propuesto. Y a ti, ¿qué pensamientos aún te faltan por cambiar? ¿Sigues creyendo que eres una víctima? ¿Ya te disté cuenta de tu verdadero valor?

 

 

 

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